Las cinco civilizaciones de la Magna Grecia
Las más fantásticas alternativas de civilizaciones y sistemas de gobierno; el más imprevisto entretejer de gusto y costumbres; el más continuado y variado cambiar de la naturaleza, entre volcanes y selvas, mares y montañas: he aquí el atractivo viaje que arrancando de Nápoles, nos llevará por las carreteras de Sicilia.
Nápoles: la “ciudad nueva” de los antiguos griegos, fue de derecho la capital de Italia mediterránea. La ciudad que ha vivido la aventura civil más variada y larga, más ininterrumpida que haya habido jamás en el mundo habitado. Pero antes de los griegos, y después de los griegos, llegaron fenicios y cartagineses que intentaron contrastar la expansón helénica. Luego, todo pareció asentarse bajo el Imperio Romano, pero apenas este había terminado llegaron otros huéspedes o dueños de Oriente: los bizantinos, árabes que se encontraron o fundieron con los germánicos, estos últimos llegados del norte; los normandos, los suabos, los anjevinos. Pero ni siquiera ellos tuvieron tiempo de estar mucho tiempo porque ya los catalanes llamaban a la puerta. Detrás de ellos los Borbones y, el último recién llegado, un italiano, el general Garibaldi quien, desembarcando en Sicilia la recorrió toda, y luego Calabria en sentido opuesto a Nápoles, para unir esta maravillosa tierra al resto de Italia.