La tierra de los Etruscos
He aquí un viaje entre Florencia y Roma, dos polos distintos de la experiencia histórica, de la sensibilidad italiana a traves de tiempos lejanos, sobrepuestos a la tierra de los fabulosos Etruscos. Los intrépidos Estruscos, que llegaron de Oriente y, desembarcados sobre las playas toscanas, se irradiaron hacia el interior. De ellos nació la primera gran civilización de la Europa Occidental: amaron la vida, el lujo, las joyas, la buena mesa. Su ciudad rivalizaba en potencia y riqueza, sin pensar en organizarse para resistir a un vecino menos refinado pero más turbulento: Roma.
Pero cuando la secular aventura de Roma se cerró, la antigua Etruria resurgió de sus cenizas y levantó una nueva ciudad junto a los restos de las antiguas. Recomenzó en el medioevo el florecer individualista y un poco anárquico de las ciudades rivales. La Toscana románica, vengó Etruria derrotada, incluso en la común gloria del Renacimiento; Florencia y Roma mantuvieron sus propios e inconfundibles carácteres: la primera, en la proporción medida y perfecta; la segunda, el sentido de lo universal. Vestigios etruscos y romanos, el severo Medioevo, el triunfal Renacimiento, se entrecruzan en este viaje entre necrópolis, aldeas, abadías, ciudades de una tierra que puede definirse como el profundo corazon de la peninsula italiana.