Valle del Po
Esta ruta tiene como centro una ciudad que, además de haber desarrollado un propio y original tipo de vida, ejercitó una influencia que fue más alla de los habituales confines del estado-ciudad del Medioevo y del Renacimiento: Venecia. Esta ciudad mágica es el epicentro, en el Valle del río Po, de una doble ruta. La primera es un recorrido que alcanza las capitales de los antiguos principados, consagrado sobre todo al Renacimiento del Valle del Po: Milán de los Visconti y los Sforza; Mantua de los Gonzaga, Verona de los Scaligeri; Ferrara y Módena de los de Este; Parma, de los Farnese, y la pequeña Sabbioneta. Entre estas ciudades a cuyo lado caminan justamente Bérgamo, Brescia, Vicenza y Bolonia, que sin haber sido capitales, desarrollaron las artes de la expresión figurativa y de la vida civil, Venecia ocupa un lugar único.
En el otro itinerario, Venecia sobresale por la función que tuvo como intermediaria entre la antigua civilización romano-bizantina y el mundo italiano del Renacimiento que ella tanto contribuyó a fomentar. Las huellas bizantinas se ven con impresionante constancia desde Rávena, pasando por Aquileya, hasta la nobilísima Parenzo, hoy bajo la dominación yugoslava. Además encontraremos los pasos de Venecia entre las montañas del Cadore, donde nació Ticiano, hasta más alla de Trento, donde los ecos venecianos se funden con acentos y modos del centro-Europa imperial.